lunes, 1 de octubre de 2018

Un mundo de color


¿Has sentido la brisa de la madrugada en tu rostro?
Bueno si es así debes admitir que es lo más hermoso y satisfactorio que tu cuerpo puede sentir fuera del erotismo y morbo que nos han inculcado desde chicos.
Y de no ser así, joder, de lo que te has perdido.
Todo inicio en una melodía.
Desde que tengo memoria he sido amante de la música, el arte hasta ahora es mi vida. Pero de eso yo no me había dado cuenta, hasta cuando lo conocí.
Mi mundo se limitaba a 4 paredes grises, de las cuales fuera de estas yo no conocía nada, bueno, tampoco es que haya querido conocer algo más. Me habían enseñado la monotonía y nada más, y antes de que pudiera darme cuenta perdí el interés en todo mi color y me volví gris. Un día una grieta se creó en esas 4 paredes grises. Y dejo pasar mucha luz…dejo escuchar una canción…una melodiosa voz. Fue aquella voz la que me impulso a salir de mis 4 paredes grises a conocer más del mundo…pero cuando logre escapar…esa voz ya no estaba.
Al escapar de mis paredes yo no sabía nada del mundo así que era débil y ahí descubrí que no todas las personas eran buenas como el sr. Menta.
No eran sujetos  amables, en cambio eran altaneros y déspotas, nunca salía un por favor y un gracias de su boca, solo mierda. Me utilizaban a su antojo. Y fue ahí cuando me arrepentí de salir de mis 4 paredes grises. Ahí solo estaba yo. Nadie podía lastimarme… solo yo.
Pero resistí…día tras día… cada noche llore porque alguien me salvara. Pero eso claramente no paso. Hasta que un día la belleza de un amanecer me permitió volver  a ver y escuchar la cálida voz de el sr. Menta.
El sr. Menta no es menta porque ocupe mucha ropa color menta, él podría ocupar ropa de cualquier color y seguirá siendo menta.
Porque él me recordaba a lo fresco de la brisa del amanecer…porque era tan distante y era mi sueño, porque sin mirarme podía hacer que cada día podía hacer que valiera la pena, me daba fuerzas para vivir cada día y me decía siempre a mí misma “Algún día”.
Lo hacía incluso cuando no lo conocía…cuando no me miraba a los ojos,  cuando nunca había sentido su mano en mi piel, cuando ni su nombre sabia, era completamente un ángel y yo estaba a su merced.


Y así lo empecé a mirar cada día, cada mañana que me permitía salir de mis 4 paredes grises el sr. Menta salía a correr cada amanecer, después solía ir a aquel parque a cantar y a tocar en el pequeño kiosco donde en medio de este había un piano, puedo recordar cada vez que tocaba… se veía tan irreal, la luz naranja que iluminaba todo el lugar, el sonido tan frágil del piano, el sr. Menta tan tranquilo y metido en su propio mundo, junto el hermoso paisaje que adornaba todo…El amanecer…el sol saliendo abriendo paso a cualquier obscuridad, el sr. Menta quitando cualquier miedo de mi alma.
 Pero era tan lejano, nunca lo creí real solía pensar que…que él nunca me vería, a un ser gris, un ser tan acromático, pero una mañana sentí el peso de una mirada cálida…
Salí de mi hogar, o aquel lugar con esas personas con mascara, quería irme lejos por un momento ir a los brazos de aquella persona de mi amanecer cálido, quería verlo tocar en su  propio mundo y quería que me llevara a él, tan solo por un momento.










Armonía~
Nos leemos...:3


















No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Una mirada

Hay veces que suelo recordar el anhelo de enamorarme de él. Recuerdo aquella carta: "Querido Nadie: Hoy el día me parece claro... S...